7 AÑOS DE CRÓNICAS EN ‘CATALIBANES’ 
Cada vez que alguien le argumente que la democracia «consiste en votar», puede usted ampliar esta imagen pulsando encima y enseñársela para desmontarle el timo. La democracia comienza por el cumplimiento de las leyes y normas votadas en urnas anteriores. Disfrazar de “demócrata” un vulgar golpe de Estado es cinismo.

30 de abril de 2017

Los descontentos con el ‘procés’

Entre los detractores del golpe de Estado por capítulos en Cataluña, no solamente hay que contar a quienes no comulgamos con la ideología que para su particular beneficio, hace un siglo inventara una camarilla de burgueses racistas capitaneados por Enric Prat de la Riba. Se encuentran también insignes nacionalistas, que desconfían de las intenciones de los pilotos del proceso o difieren de sus métodos.

Es el caso de Xavier Rius. Director de e-Notícies y separatista de pro, Rius (antes apellidado Tejedor Rius) ha mostrado repetidamente su disconformidad con las decisiones que se están tomando desde el poder regional. Como hizo el pasado 7 de marzo, en su columna «Hacia la fractura social»:
«Lo he dicho siempre: no se puede hacer la independencia con sólo dos millones de personas de un censo electoral de 5'5. […] Tú no puedes imponer la independencia a base de decreto aunque tengas mayoría absoluta. […] Por eso comienzo a pensar que si el Gobierno [de la Generalidad] se obstina en tirar adelante sin un apoyo social más amplio este país [por Cataluña] se puede romper por la mitad».
Y en «Esto no va de democracia» (19-12-2016), el también cofundador del diario digital catalán, que suma un millón de páginas vistas al mes según la OJD, alerta contra la posibilidad de que los pasos en falso comprometan gravemente la viabilidad de la secesión en el futuro:
«En el fondo, el proceso será un tiro por la culata. Habremos desaprovechado una oportunidad histórica. Recularemos dos o tres generaciones. Será necesario volver a empezar como en 1714 y mirar hacia delante. Pero ya lo sabían. Ya lo dijo Pujol el 4 de diciembre de 2007, durante otro proceso interminable, el del Estatuto: “Cuando vas a iniciar una jugada arriesgada debes saber cuántos soldados tienes detrás y cuántas escopetas, tanques y aviones”. La política es como la guerra, pero sin sangre».
Xavier Rius despliega una bandera separatista ante otros
contertulios de Intereconomía TV para escandalizarles,
en un especial informativo sobre Cataluña emitido el
18 de octubre de 2012
Con esa célebre frase de Mao Zedong concluye el párrafo. En una entrevista para el digital generalista vasco Ikusle, que salió coincidiendo con la fecha de la última Diada, el 11 de septiembre, Rius señaló el que a su modo de ver constituye el principal peligro:
«Imaginemos que siguen adelante. ¿Quién te reconocerá si no hay una mayoría abrumadora a favor de la independencia? Porque en estos casos lo importante no es la declaración unilateral de independencia sino el reconocimiento internacional y no veo a Merkel, a Obama —o quién sea el próximo presidente— ni al Vaticano por la labor».
Al tiempo que denunció el clima artificial creado alrededor:
«El proceso está cogido con pinzas. No se puede romper la imagen idílica que algunos quieren transmitir a través de los medios de comunicación públicos. La más leve crítica es confundida casi con un delito de alta traición. ¿Crees que lo que yo digo no lo ven ellos? ¿Que no somos bastantes? Claro que lo ven pero a ver quién es el valiente que dice la verdad».
Efectivamente, por sus críticas se ha convertido en uno de los personajes más odiados por el movimiento separatista. En una página web titulada precisamente así, Insults (‘insultos’), el periodista se entretiene en recopilar denuestos que los “pacíficos” y “democráticos” chicos de la Revolución de las sonrisas a menudo le despachan:
«Gente como Xavier Rius y e-Notícies conseguirán mandar a la mierda el proceso. ¡Quintacolumnistas!».
«Aprende a hacer de troll del proceso con más gracia, tonto».
«Todavía no tengo claro si eres catalán o español».
«Qué peste a colaboracionista echas».
«A los soberanistas, que somos mayoría en el país, nos da igual lo que opine un Freak como tú. Tonto útil del unionismo».
«Ya sabemos que tienes ganas de que el proceso descarrile».
«Si conseguimos la independencia te tiraré a la cara toda esta basura».
«Ya pareces del PP».
«A Xavier Rius ni agua, ni leerlo ni nombrarlo. Únicamente como hice yo hace tiempo, ignorarlo. Cobra del CNI».
En 2015, eran las desencantadas palabras de otro conocido secesionista las que recogía su medio, Santiago Espot:
«Una declaración de independencia es un acto de fuerza, no se desea el conflicto, estamos viviendo una gran farsa, […] Debes desafiar una legalidad y sustituirla por otra. […] ERC y CiU quieren hacer una tortilla sin romper el huevo, quieren hacer creer a la gente que es posible alcanzar la independencia sin ese conflicto institucional, eso es imposible. […] No se puede hacer una independencia teletubi».
A lo largo de una jugosa entrevista para La Gaceta (15-10-2015), este pintoresco activista del «independentismo radical», como él mismo se define, y presidente ejecutivo de Catalunya Acció (‘Cataluña Acción’), entidad responsable del reparto de silbatos en varias finales de la Copa del Rey de Fútbol para pitar al himno nacional y de denunciar a numerosos comerciantes —3.000 sólo en el período de 2009— por no rotular en catalán (divertidísimo el retrato que de él realiza Ramón de España en uno de sus vídeocomentarios), atacó de nuevo la tibieza reinante:
«Derecho a decidir. Eso no está en ningún diccionario de ciencia política. Fue Agustí Colomines, un intelectual próximo a Convergència, el que se inventó el término. O desconexión, que está de moda ahora, para evitar hablar de romper. La independencia de Cataluña no es un enchufe. En general, todo el discurso de la Revolució dels somriures (Revolución de las sonrisas) está plagado de eufemismos. Por ejemplo, “Con la independencia España va a salir ganando”, dicen. Es decir, España va a perder el 25% de su PIB y va a estar contentísima. Y con el peligro de que la deuda, que va a nombre de España, se la coman ellos solitos. Y otra es que “vamos a ser amigos de España”. Ya tenemos amigos. Y amor. Yo no necesito que me quiera España. Yo no tengo ningún interés en ser amigo de España, aunque pueda tener amigos españoles».
Y pronosticó que la situación política actual «se va enquistar».

Santiago Espot fue candidato a la alcaldía de Barcelona en 2011 por Solidaritat Catalana per la Independència (SI). Partido cuyo ex líder, Alfons López Tena, es hoy otro decepcionado más. Su formación irrumpió con fuerza en el Parlamento autonómico en 2010 gracias al tirón mediático de Joan Laporta, quien iba como cabeza de lista. Una vez rota la alianza con el rutilante y hedonista ex presidente del Barça pocos meses después, debido a disensiones internas, SI no renovó ninguno de sus cuatro escaños en la siguiente convocatoria electoral.

Los seguidores en Twitter de López Tena están habituados a leer sus frecuentes pitorreos en tuits así de mordaces:
«De los creadores de “O referéndum o referéndum” llega ahora “O referéndum o 9NbisRemix”».
Porque este notario saguntino, miembro de Òmnium Cultural, y presidente y fundador —junto a Hèctor López Bofill— del Cercle d'Estudis Sobiranistes (‘Círculo de Estudios Soberanistas’), está convencido de que el referéndum de autodeterminación anunciado por el presidente Carles Puigdemont para antes de final de año no se celebrará.
«El procés no tiene nada que ver con la independencia. Es un comunitarismo autoritario, persigue un control social total sobre la parte que le da apoyo y no tiene otra finalidad que conseguir concesiones de España. No pretende la independencia, sino obtener compensaciones y tener el control de los presupuestos públicos y de las redes clientelares».
Bajo la atenta mirada de efectivos de la Guardia
Urbana y en compañía de otros dos diputados de
su partido, Alfons López Tena protagoniza una
acampada ‘por la independencia’ frente a la
sede del Parlamento autonómico, en 2011
Quien fuera vocal del Consejo General del Poder Judicial entre 2001 y 2008 —a propuesta de CiU, coalición en la que militaba—, ha acuñado el término «procesismo» para distinguir la impostura. Y además de aprovechar para reivindicar con orgullo la autoría del famoso eslogan Espanya ens roba (‘España nos roba’), continúa diciendo en la edición de El Mundo del 6 de marzo:
«No hay nada preparado. Lo que sí que habrá será agitación y propaganda. Aprobarán esa especie de ley cuántica, en la que se está dentro y fuera de España simultáneamente. Dirán que los españoles son muy malos, llamarán al pueblo a manifestarse, harán conciertos de Lluís Llach en el Camp Nou. Pero desobediencia, en absoluto. Todo esto no son más que distracciones: un Estado es el control efectivo de un territorio y una población con monopolio de la violencia, legítima. Pero cúpulas de CDC y ERC no han hecho nada nada. Dicen que no van a poder impugnar la ley [de transitoriedad jurídica] y, a la vez, que no la enseñan para que no la impugnen. […] El Estado sabe de sobra que todo esto es de risa, que no pretenden la independencia. Es simplemente una molestia. Pero luego está la lógica de la capitalización: de la misma manera que los procesistas tienen que presentar al Estado como la Camboya de Pol Pot, también por parte española dicen que hay que evitar un gravísimo atentado a la unidad. Hasta ahora, no ha sido necesario más que el funcionamiento ordinario de las instituciones del Estado de Derecho. Y no creo que sea necesario nada más: en Cataluña se ha acatado todo».
A la mañana siguiente de la publicación de sus polémicas declaraciones en el rotativo madrileño y enmedio del revuelo formado, Alfons López Tena se reafirmó ante los micrófonos del programa Más de uno, en Onda Cero. Y este miércoles compareció en el plató de 8 al día, en 8TV, para conceder a Josep Cuní una entrevista mucho más extensa, de casi media hora. Donde dio por finiquitado el proceso y se desmarcó de él:
«No quiero formar parte de toda esta farsa. […] Esto ya ha pasado. La oportunidad de la independencia de Cataluña, a mi entender, acabó hacia el año 2011. A partir de aquel momento es pura repetición».
Un montaje cada día con mayores brechas. Que en cada fase se presenta mucho más incierto.

1 comentario:

  1. Suscribo palabra por palabra el "camarilla de burgueses racistas capitaneados por Enric Prat de la Riba.". Es lo que eran. No eran ningunos obreros de clase baja en fábricas o telares (que estaban más por el anarquismo y el esperanto, entre otras cosas) los que elucubraron semejante ideario, verdadero Mein Kampf del XIX. De aquellos lodos vienen estos barros. "El nacionalismo militante de la burguesía, que embrutece, engaña y divide a los obreros para hacerles ir a remolque de los burgueses, es el hecho fundamental de nuestra época", en boca de Lenin, nada menos. El 1714 fue la muestra clara de miopía política de los prebostes catalanes de la época, miopía que sus descendientes siguen ejerciendo a todo trapo: total ellos ya tienen la vida resuelta y los calerons en algún paraiso fiscal, no como los ignorantes y manipulados que se ponen las camisetas y canesús amarillos o rojos para el desfile norcoreano de turno.

    Chorch

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Los separatistas son esos señores tan democráticos que como cabeza de lista electoral presentaron a un candidato, Raül Romeva, aunque a quien en realidad tenían intención de investir presidente de la Generalidad era a Artur Mas, el cual iba agazapado en la lista como número 4; y que finalmente han colocado al frente del Gobierno autonómico a alguien que el pueblo no eligió: Carles Puigdemont.

Amén de haber estado años haciéndose pasar por filólogo sin tener la correspondiente licenciatura y de alguna otra “hazaña” más, en 1999 Puigdemont cofundó la Agencia Catalana de Noticias (ACN), una empresa financiada con fondos públicos y que ha llegado a tomarnos el pelo hasta el punto que puede comprobarse en este vídeo:
Vamos a ver: parece mentira que después de tantos años elaborándolo, me sienta obligado a realizar esta aclaración. Pero diría que resulta necesaria, según deduzco del comentario de un gentil aunque confundido lector:
    ◦ Este blog no va contra los catalanes ni contra Cataluña.
    ◦ ‘Catalibán’ es una contracción de los términos ‘talibán’ y ‘catalanista’ (¡catalanista!, que no ‘catalán’).
    ◦ Por si quedase alguna duda, el blog lleva por subtítulo: “Crónicas de la yihad separatista”.
    ◦ Pero es que además dedico una sección entera, titulada ¿Qué es un catalibán?, a describirles detalladamente
      (siempre con animus iocandi, claro está). Y donde, entre otras cosas, puede leerse lo siguiente:
«Según la Necional Geographic, un catalibán es un homínido bípedo, originario de Cataluña o acomplejado por
no haber nacido allí».
A estas alturas, el nacionalismo se nutre de casi tantas personas de fuera como de dentro de Cataluña. De hecho, muy destacadas figuras públicas de dicho movimiento político ni siquiera proceden de esta región. Tal es el caso de, por ejemplo: Eduardo Reyes, presidente de Súmate (cordobés); Patrícia Gabancho, escritora y articulista (argentina); Justo Molinero, magnate de los medios de comunicación (cordobés); Muriel Casals, presidenta de Òmnium Cultural (francesa); Josep Antoni Duran i Lleida, líder de UDC (oscense); Sor Lucía Caram, religiosa y activista pro secesionista (argentina); Juan Carlos Moreno Cabrera, lingüista (madrileño); Alfons López Tena, líder de Solidaritat Catalana per la Independència (saguntino); Raül Romeva, Consejero de Asuntos Exteriores de la Generalidad y cabeza de lista de Junts pel Sí en las autonómicas del 27-S (madrileño); Marcela Topor, mujer del presidente de la Generalidad Carles Puigdemont y redactora del portal separatista en Internet Catalonia Today (rumana); Ana Surra, diputada en el Congreso por ERC (uruguaya); Matthew Tree, articulista y escritor —«Em defineixo com un independentista». Directe!cat, 28-05-2007— (londinense); Diego Arcos, secretario de la Casa de Argentina en Barcelona (argentino); Belén Murillo, representante de la ANC en Madrid (madrileña); Vicent Partal, director del panfleto Vilaweb (valenciano); Isabel-Clara Simó, escritora y ex candidata del partido separatista SI (alcoyana)... Y así podríamos seguir.